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miércoles, 25 de abril de 2012

Devaneo

Y yo pienso: relaciono la poca complejidad con poca profundidad en la relación.

Así como que una canción de 3 acordes no es una buena canción.

Pero ahí están las canciones de Joy Division.

Con toda su implacabilísima monotonía.

martes, 28 de febrero de 2012

Matar a la madre

Matar a la madre porque hay un reducto del afecto que quedó vacío de forma irreversible y definitiva. Es esa dependencia desplazable, por turnos. Eso es mi hueco materno y, sépanlo hijos de la desdicha, nunca va a cambiar. 

Lo sombrío, lo infinitamente triste, malaventurados lectores -más escasos que la chucha, identificados y malaventurados, je- es que la desgraciada madre nunca tuvo idea de lo que hacía, de lo que dejaba de hacer. Esa madre volvería a hacer lo mismo. Ese hijo volvería a sufrir la desdicha de la carencia la brutalidad del miedo la intuida obligación de la madurez urgente. 

Os digo, hijos de la desdicha -identificados también, jaja, risa malévola- cuiden su dependencia desplazable, por turnos, porque los atormentará siempre, es una convidada de piedra. 

Y maten a la madre, maten el deseo de aquello que no fue, pues sólo así el duelo será posible y la dependencia -desplazable, por turnos- erradicada. 

Sino -cáchense el medio pronóstico- van a andar toda la vida jodiendo a gente q no corresponde, sufriendo por weas que NO les han hecho, esperando ser más importantes de lo que se puede llegar a ser para los demás, deseando ser princesas y príncipes cuando en esta vida lo que toca es ser todos iguales.

Atinen, cúidense a sí mismos porque sino van a convertirse en esa carga que nadie quiere cuidar. 

Ese vacío insoportable no es culpa del mundo sino de vuestra madre, y como no podemos culparla directamente porque la pobre no lo hizo intencionalmente, sólo queda, nos queda, hacernos cargo por nosotros mismos. Es la lucha más dura de todas y el duelo más a ciegas de todos, porque significa no resignar algo perdido, sino algo que nunca se tuvo, es como...resignar una añoranza. Y desgarra. Es un dolor desgarrador. E incomprensible desde afuera. Y sólo se puede hacer a solas, eh. Lo podemos conversar, malaventuradas queridas -ya, tán rete identificadas. Y, palabreao y todo, toda la pega real es a solas y pa' dentro. Tan pa'dentro que se siente a veces que se está perdiendo la conexión con ese mundo de afuera que a uno le dicen que es el real. El adentro es tan real como lo demás. Y más cuático, oscuro, ahí reside el lado oscuro de la fuerza. Y también toda posibilidad de energía y re construcción, así que cagaron, la pega hay que hacerla. Cagamos. 

Ya mierda, partieron a cometer homicidios en sus corazones. 


Y así como pa reírnos de nosotros mismos, les pego love and happiness de Al Green, canción exquisita sobre, faltaba más, amor y felicidad. JA. 

Enamorarse en invierno no es una buena idea. Los síntomas son más sublimes y más dolorosos. La perfecta luz del frío estimula el deleite sombrío de la espera. Los escalofríos realzan el desasosiego. 

[Amélie Nothomb, Viaje de Invierno]

jueves, 16 de febrero de 2012

Y qué quieres que te cuente?

Quieres que te cuente la verdad? Sólo sé contar la mentira. Porque la verdad se ahonda y la mentira se inventa. Y yo soy buena para escribir relatos de verdades, pero la verdad que te toca es una verdad incontable, porque se ahonda, y eso significa que nunca alcanzas a contarla ni toda ni bien, y si no la cuentas ni toda ni bien, entonces no es verdad. 


martes, 17 de enero de 2012

Dosis de Felicidad. En el mundo de Benedetti.


Táctica y Estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé 
con qué pretexto
pero quedarme en vos
mi táctica es 
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos

no haya telón
ni abismos

mi estrategia es
en cambio
más profunda y más 
simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites


viernes, 9 de diciembre de 2011

Quebrazón

El daño más profundo no proviene del lugar del enamoramiento y el encanto, no proviene de la caída (de aquello que idealizamos) por un barranco de decepciones. Proviene de las confianzas amarradas como certezas, nudos cuya solidez tiene para uno el status de ladrillos. Se construyeron, sí -como todo en la vida, por lo demás- se construyeron dentro de los terrenos de seguridad más primitivos y fiables, a la luz de aquel espacio que nos permitió crecer desde lo más genuino y a destajo, ese espacio donde toda prueba constituía, con todo derecho, la praxis del crecimiento y la construcción de uno mismo, el camino lógico hacia ser, fluir, crearse, fluir. Todo error estaba permitido en función de esa empresa. Al fin último de la creación de uno mismo se debe supeditar una gran variedad de medios y herramientas. Soy una cabrona del “derecho a ser”, es verdad, y eso conlleva peligros, pero también grandes posibilidades, sobre todo posibilidades de felicidad y de bienestar. El cuestionamiento a ese derecho es la más clara fuente de inseguridades, la más sólida arma de destrucción en el seno de la aparente benevolencia del espacio familiar de crianza. Y dicho cuestionamiento es un vicio cotidiano, frecuente, debe ocurrir unos 4 millones de veces cada 10 segundos en todo el mundo. La tasa debe ser más alta entre los adolescentes, sin dudas, digamos, unos 2.6 millones de ese total de 4. El cuestionamiento paterno resulta comprensible la mayor parte de las veces. Soy cabrona pero comprensiva. El cuestionamiento “fraterno” es una wea que me cuesta mucho más entender; tampoco dudo de que exista material que permita comprensión, pero por alguna razón, su impacto es infinitas veces más brígido, infinitas veces más desequilibrante, y otra tal cantidad de veces más descorazonador. No hablemos de pena; esta wea es enorme y aterradora. Y “exageración” es un concepto cuyo uso, por cualquier insensible ignorante, condenaré enérgicamente.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Monito Mayor.


Qué violencia dios mío. Dios tuyo! La culpa inspirada en el legado bíblico tiene a mi madre hecha una bárbara insufrible y a la sociedad de cabeza. Patas pa’rriba. El mío es el mal menor. Menor respecto de mayor. La verdad sobre el asunto de la vida social, capitalismos, es que nos la vivimos jugando al monito mayor. 

domingo, 27 de noviembre de 2011

Someone's getting my heart  

lunes, 14 de noviembre de 2011

Esa Batalla

¿Como compaginar 
la aniquiladora
idea de la muerte
con este incontenible
afan de vida?


¿como acoplar el horror
ante la nada que vendra
con la invasora alegria
del amor provisional
y verdadero?


¿como desactivar la lapida 
con el sembradio?
¿la guadaña
con el clavel?


¿sera que  el hombre es eso?
¿esa batalla? 


Benedetti. Cotidianas.





lunes, 24 de octubre de 2011

PROMOVIENDO EL DIÁLOGO ENTRE LOS PAJARITOS DE LA CABEZA



Gracias al Daniel Godoy, hace un buen tiempo yo tengo esto sobre mi cabeza por las noches..o debería decir, dentro de mi cabeza.   =D 
Gracias Dani!
Mis gracias oficiales. 
  

sábado, 22 de octubre de 2011

Melodía. Me lo diría. Cualquier título no más



Que una mancha, que un papel, que unas uñas desgastadas, que un susurro, bajo la piel, quebrada, quebrada. Qué me miras? Qué me ves? Que yo aquí no tengo nada. Nada para vós, nada para mí, nada para el cielo, nada para el alma. Sólo llevo un cuerpo vago, un esbozo de silueta. Atada a una melodía.  

Agarrada, vida mía, no me dejes vacía el alma, melodía, vida mía, melodía, melodía, melodía.  


La escritura del absurdo



No está guiada por ideas, es pura corriente, pura forma.

Si se quiere psicologizar, colinda con la asociación libre, el acto fallido, la producción onírica. Es estomacal, corporal y abismal. Es forma y la forma es letra palabra, escritura como acción, sonido, fonema. Puro la-canismo, inconsciente estructurado como lenguaje. Eso no más.

Si no se quiere psicologizar, sigue siendo forma, más vacía y con menos posibilidades de interpretar, más respetable, más pura, puro juego.

Si existe formalmente  una escritura del absurdo, no confundir con esta que invento, que no es más que una idea autorreferente, para validarme ante mí misma. Que suena sumamente penoso, y es lo que muchos persiguen al escribir, al garabatear. Legítimo, legítimo, tenemos el poder de legitimar lo que queramos.  





jueves, 13 de octubre de 2011

Esto es la lógica del desaparecimiento. La mía y no la comparto.

El sexo muy placentero puede provocar amnesia http://www.theclinic.cl/2011/10/13/el-sexo-muy-placentero-puede-provocar-amnesia-segun-los-medicos/


No digo yo? La lógica del desaparecimiento  

domingo, 2 de octubre de 2011

La culpa es del psiquiatra; recetó un hombre formal *

Creo que Christina Rosenvinge no había sido lo suficientemente valorada a lo largo de su carrera como solista, en Chile, digamos. Y se me ocurren dos factores bien visibles ligados a ello; su asociación inmediata con los Subterráneos [que, a decir de verdades, nunca fueron tal porque siempre esos músicos estuvieron rotando] y el otro, válgame Dios si me estoy tirando las partes, es que no canta bien. Su voz no es virtuosa -ni siquiera me atrevería yo a hablar de talento- y las canciones las ha armado a punta de acomodar tonos por aquí y por allá, y sobre todo de hacer juegos con esa innegable mezcla de, por un lado, sensualidad en su voz española y, por otro, belleza y carisma. Tiene esa ambivalencia del ángel y el diablo de la gente conmovedora e intrigantemente bella. 

Esto va sobre la música, pero me parecieron comentarios útiles. En nuestro país actualmente sí se la sigue bastante; yo me asombré el año pasado en el [mierda de teatro ese donde alguna vez trabajé] Nescafé de las Artes, y este año más aún con la gira que hizo por Chile. Pero esto es ahora, luego de dos discazos que se ha sacado y que han tenido una amplísima difusión: Tu Labio Superior [2008] -con su EP un poquito posterior Tu Labio Inferior donde se incluye la muy linda "A Contrapelo"- y La Joven Dolores [2011] -donde además hay referencias entretenidísimas a su quiebre con Nacho Vegas, pero en eso no me voy a extender porque ya he dado jugo en numerosísimas ocasiones al respecto.  

Por qué reivindicar a la Rosenvinge -si es que cabe dicho ejercicio, hoy por hoy-? Porque se ha convertido en una gran compositora y porque como letrista es una maravilla. No al nivel de su ex, Nacho, que es un escritor innato, pero ella tiene la virtud de lograr elocuencia valiéndose de palabras y frases simples. Ese es mi mayor argumento, esa es la razón por la cual la escucho un domingo a la noche, con algo de desgano -no queriendo dar por finalizado un bellísimo día primaveral para dar paso a una semana laboral-, con algo de esa pereza con aires de pena inespecífica que de cuando en vez se deja caer, con algo de sueño, con algo de ganas de soledad rica. 

Nuestra Casa, track 8 de La Joven Dolores, rica en frases representantivas de mi idea de simpleza: 

(...)
Vuelvo a buscarte donde sé que perdí / el único rastro que querías aquí 

Sin saber qué estrella vamos a seguir / nos hundimos en la oscura inmensidad
Y aunque no haya tiempo para dormir / volveremos, volveremos a soñar

La juventud era una extraña enfermedad / que solamente el tiempo nos pudo curar
Ves la colina que despunta hacia el sol? / es nuestra casa; la que haremos tú y yo 
(...)




* El título es sólo una frase más de las pulentas frases que se ha sacado CR en su último disco. 

martes, 27 de septiembre de 2011

Nº Dos ---- Infancia. Período. Cosa de meses.



Durante la noche eran los reptiles: lagartos, culebras y salamandras, que me perseguían desde el colegio hasta el espacio angosto de la cocina de mi casa.  Alguna vez fue un avestruz, que me perseguía desde su bolsita con placenta, de criatura aún no nacida. Después despertaba y se acababa la persecución, y el papel mural rosado y celeste me devolvía una quietud momentánea. Figuras de osos paseando a sus muñecas entre nubes tan redondas como irreales, aunque en realidad, de noche como era, sólo alcanzaba a evocarlas, jamás verlas, lo que quizás aumentara mi angustia. 


Recuerdo el momento posterior a mi caída voluntaria al fondo de la piscina que había en esa casa; nunca tuvo agua, por un absurdo temor paterno a que me lanzara sin permiso. Mi protesta infantil consistió en arrojarme dentro de todas maneras, inaugurando a mis 6 años una injusta desconfianza por parte de mis padres. Ese día el castigo consistió en hacerme amiga de los osos del papel mural, encerrada como estaba en un cálido febrero de mediados de los noventa en Santiago. 


Volviendo a las noches: afuera de mi ventana habitaba un rostro oscuro y gigante como de cantante de ópera. Debajo de la cama y dentro del clóset, otra oscuridad temible.  Al otro lado de la ventana de mis papás, un almendro más grande que la cara oscura, bonito y lleno de almendras que ya quiero que sea verano para que se caigan y las comamos con mis primas de Conce. El almendro ocupaba mis días como la cara de Pavarotti mis descansos entre pesadillas. Las almendras en caída libre describían trayectorias imposibles para mis ojos lentos de niña asustada, los fragmentos de luz que me enceguecían eran sólo la constatación de la cobardía de no haberme trepado el tronco. Pues si estaba ciega, era por estar echada mirando desde el suelo. Mi mamá adoptó, durante el largo año que allí habitamos, la despiadada costumbre de despojarme de mis almendras. Las regalaba a todo el mundo; tanta maravilla veía en mis pequeños proyectiles. Pues resulta evidente que eran más mías que de todos los demás; porque yo regaba más el árbol y a mí me daba sombra más días y más horas por día y más momentos por hora que a todos los demás. Nadie conoce las almendras si no ha tenido un almendro en casa antes de los 9 años. 

Iba a nacer mi hermano, pero él sólo tendría una madre y yo tenía un almendro. Además, hasta podría ser mi amigo, un desdentado incapaz de robármelas. 

martes, 20 de septiembre de 2011

Borrador de tarea


Infancia. Período. Cosa de meses.

Durante la noche eran los reptiles: lagartos, culebras y salamandras, que me perseguían desde el colegio hasta el espacio angosto de la cocina de mi casa.  Alguna vez fue un avestruz, que me perseguía desde su bolsita con sangre, de criatura aún no nacida. Después despertaba y se acababa la persecución, y el papel mural rosado y celeste me devolvía una quietud momentánea. Afuera de mi ventana un rostro oscuro y gigante como de cantante de ópera. Debajo de la cama y dentro del clóset, otra oscuridad temible.  Al otro lado de la ventana de mis papás, un almendral más grande que la cara oscura, bonito y lleno de almendras que ya quiero que sea verano para que se caigan y las comamos con mis primas de Conce. Mi mamá siempre le regala a todo el mundo para que todos sepan que tenemos el tremendo almendral en la casa, el único que le pone nombre a esta villa donde vivo que llama “El Almendral”. Pero ahora me voy a robar todas las almendras porque son más mías que de todos los demás, porque yo riego más el árbol y a mí me da sombra más días que a todos los demás. Y para que mi mamá salga perdiendo, porque ella es terriblemente pesada y se pone terriblemente tonta cuando están los otros adultos. Después va a llegar mi hermano, pero ese no me importa porque no va a tener dientes así que no va a poder comer almendras.
Mi papá no limpia la piscina, porque hay una piscina y está asquerosa, para no ponerle agua, porque piensa que me puedo tirar al agua y me puedo ahogar. La cosa es que yo me tiré igual, para que vea que es tonto con el agua porque el agua no hace la diferencia. Y me pegué tan fuerte en la cabezota que ya ni me acuerdo, y mi papá me sacó en brazos y retó a mis primos, aunque yo le dije que no tenían culpa. Y de lo que pasó después tampoco me acuerdo, porque ya dije que me pegué muy fuerte, así que no puedo seguir escribiendo. 

Desverticalizada




Cuando la espalda EMERGE





martes, 13 de septiembre de 2011

Centro

Alli donde te duele

está el centro de tu cuerpo

domingo, 11 de septiembre de 2011

Hoy

Pa qué vamos a andar con cuentos?

{Menos a nosotros mismos}

Las cosas como son



Y si esta oscuridad circunstancial
las pone muy inhóspitas
soplemos un poquito de luz
que abre los ojos
pa que guíen las manos

jueves, 23 de junio de 2011

Arrepentida.


De los arrepentidos es el reino de...
No existe tal cosa.


Quiero ser idéntica a esa versión mía